lunes, 5 de enero de 2009
miércoles, 15 de octubre de 2008
CADA MAÑANA
Cada mañana, al despertar,
te ofrezco el nuevo día,
Padre Bueno,
y me entrego en tus manos
con alegría y confianza
sabiendo
y rezando desde adentro
que lo importante es buscar
el Reino de Dios y su justicia;
lo demás,
lo darás por añadidura.
Ayúdame a vivir este día
abierto a las necesidades
de los demás.
Haciéndome prójimo
de aquellos
que necesitan
y que crucen mi camino.
Dame un corazón abierto
sensible a los dolores
y a los sufrimientos.
Que me comprometa,
decidido,
en la práctica del amor
y la justicia.
Que no sienta
más seguridades
que tu aliento y tu presencia
en el camino difícil
del amor verdadero,
aquel que construye
vida y libertad
para quienes se les niega
la libertad de hijos de Dios
Dame hambre y sed
de justicia nueva.
Quiero sumarme
al trabajo por el Reino
siguiendo tus opciones,
transmitiéndolas
con la vida
y el ejemplo cotidiano.
Que cada nuevo día
sea un paso adelante
en el camino al Reino.
No dejes que me atrape
el individualismo
descarnado
que hoy es moda.
Que no se endurezca
mi corazón
con falsas justificaciones
y prejuicios.
Que el consumismo
y la indiferencia
no ahoguen mis ganas
de servir a los demás
en todo tiempo
y en todo sitio.
Dame hambre y sed
de tu Palabra liberadora,
la que sacude desde adentro
y cambia la vida
en gestos concretos.
Dame constancia y empuje
para llevar adelante
los proyectos y propuestas
que me vayas presentando.
Dame Señor tu mirada
para que pueda ver claro
por donde pasa el Evangelio
en nuestro tiempo.
Te doy gracias, Señor,
por este nuevo día.
Acompáñame
en cada momento,
ayúdame a crecer en el amor
y la entrega a los demás.
Ilumina mis decisiones
y abre mi corazón
y mis manos
para que pueda transmitir
tu gran amor
a través de gestos y actitudes
de servicio generoso
a mis hermanos.
Marcelo A. Murúa
martes, 14 de octubre de 2008
QUE tu MIRADA SEA
Que tu mirada sea,
mirada clara,
sea mirada de niño,
que transparenta el alma.
Sea como agua fresca de arroyo
que no deja ocultar nada.
Que tu sonrisa sea,
sonrisa ancha,
fuerza que surja de adentro,
ganas que se contagian,
buen humor que dé sentido
al quehacer de tu jornada.
Que tus palabras sean,
valientes palabras,
que no oculten la verdad
y no teman proclamarla.
Que sean la voz de aquellos
que ya no pueden alzarla.
Que tus manos sean,
manos entrelazadas,
manos con otras tendidas,
abiertas, no solitarias.
Manos unidas y fuertes
que hoy construyen el mañana.
Que tu caminar sea,
compartida caminata,
que busque abrir junto a otros
huellas de nueva esperanza.
Que tu camino acompañe
el caminar del pueblo en marcha.
Que tus silencios sean,
eco de tus entrañas,
crisol de anhelo y proyectos
que sólo el tiempo amalgama.
Silencio fértil, simiente
que en brotes de vida estalla.
Que tu vida entrega sea,
para que valga la pena,
ser vivida y no gastada.
Marcelo Murua
lunes, 13 de octubre de 2008
El PESO de un SÍ
No habría sinfonía.
Si la palabra dijese: una palabra no puede hacer una página...
No habría libro.
Si la piedra dijese: una piedra no puede levantar una pared...
No habría casa.
Si la gota de agua dijese: una gota de agua no puede formar un río...
No habría océano.
Si el grano de trigo dijese: un grano no puede sembrar un campo...
No habría cosecha.
Si el hombre dijese: un gesto de amor no puede salvar a la humanidad...
Nunca habría justicia, ni paz, ni dignidad, ni felicidad sobre la tierra de los hombres.
domingo, 12 de octubre de 2008
DOMINGO XXVIII
Del Evangelio de Mateo 22, 1-14
En aquel tiempo Jesús se puso a hablar de nuevo en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo diciendo:
- «El reino de Dios es semejante a un rey que celebró las bodas de su hijo. Envió sus criados a llamar a los invitados a las bodas, y no quisieron venir. Mandó de nuevo a otros criados con este encargo: Decid a los invitados: Mi banquete está preparado, mis terneros y cebones dispuestos, todo está a punto; venid a las bodas. Pero ellos no hicieron caso y se fueron, unos a su campo y otros a su negocio; los demás echaron mano a los criados, los maltrataron y los mataron.
El rey, entonces, se irritó, mandó sus tropas a exterminar a aquellos asesinos e incendió su ciudad. Luego dijo a sus criados: El banquete de bodas está preparado, pero los invitados no eran dignos. Id a las encrucijadas de los caminos y a todos los que encontréis convidadlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y recogieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de invitados. El rey entró para ver a los invitados, reparó en un hombre que no tenía traje de boda y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin tener un traje de
boda? Pero él no contestó. Entonces el rey dijo a los camareros: Atadlo de pies y manos y arrojadlo a las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el crujir de dientes. Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos».
Orar en Domingo:
- Comer con Jesús, por José Enrique Ruiz de Galarreta sj
- En los cruces de los caminos, por José Antonio Pagola
- Inviten a la boda a todos los que encuentren, por Hermann Rodríguez Osorio sj
sábado, 11 de octubre de 2008
Mi ALMA CANTA al SEÑOR
Yo cantaré al Señor un himno grande yo cantaré al Señor una canción.
Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador,
porque ha mirado la humilde condición de su esclava.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones.
Porque el poderoso ha hecho en mí cosas grandes,
su nombre es santo; su misericordia es inmensa
de generación en generación, para todos sus fieles.
Ha desplegado la fuerza de su brazo,
ha destruido los planes de los soberbios,
ha derribado a los poderosos de sus tronos
y ha encumbrado a los humildes;
ha colmado de bienes a los hambrientos
y ha despedido a los ricos con las manos vacías.
Ha socorrido a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia,
como había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia por siempre.

















