Los miembros del ExCo decidieron que era una buena oportunidad para hacer visible el trabajo desarrollado por los grupos de trabajo de CVX ante la ONU en sus dos sedes, Ginebra y Nueva York. Así, Silvia Schmitt y yo nos embarcamos en la aventura de vivir una Asamblea Mundial, en nuestro caso desde un papel peculiar. Hemos pasado estos dos primeros días preparando nuestra exposición, pues aunque teníamos el contenido y la forma, al llegar aquí hemos tenido tiempo de charlar mucho ambos y con otros delegados y así darnos cuenta de que este era un momento privilegiado para contactar con la CVX-CLC universal y queríamos (y debíamos) aprovecharlo. Terminamos diciendo: "no podemos permitirnos terminar esta asamblea y volver a nuestros respectivos grupos de trabajo sin haber contactado con todos y cada uno de vosotros, conocer la realidad apostólica de cada una de vuestras comunidades y especialmente de aquellas dedicadas a los temas de trabajo que estamos desarrollando en ambos grupos, el derecho al agua y las migraciones".
Vivimos momentos muy difíciles dentro y fuera de la CVX, pero me impresiona cómo en medio de ellos el signo del Espíritu es la esperanza con que los miembros de CVX inician proyectos y se empeñan por llevar el Reino allí donde se necesita. Me siento un privilegiado por estar aquí y por escuchar estas historias de primera mano. Os pido vuestra oración para todos estos proyectos de la CVX universal.











0 comentarios:
Publicar un comentario